ECOGRAFÍA OBSTÉTRICA

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martes, 22 de septiembre de 2015

RIESGO DE ENDOMETRIOSIS Y FACTORES VITALES TEMPRANOS




Este es el primer estudio que ha investigado la alimentación con fórmula de soja  en humanos y la ha relacionado con un mayor riesgo de endometriosis.
Como habíamos señalado en la entrada anterior, se analizaron ciertos factores vitales tempranos que podrían favorecer el posterior desarrollo de Endometriosis. Para ello, fueron utilizados los datos del estudio WREN (Women´s Risk of Endometriosis) que se traduciría como "el riesgo de endometriosis de las mujeres". Este estudio fue llevado a cabo en mujeres de entre 18 y 49 años que pertenecían a un grupo de salud integrado en el sistema sanitario del oeste del estado norteamericano de Washington. El numero de pacientes analizadas fue de 340, y habían sido diagnosticadas por primera vez de endometriosis entre 1996 y 2001. El diagnóstico había sido llevado a cabo mediante los documentos conservados en la historia clínica sobre la visualización quirúrgica directa de lesiones endometriósicas, con confirmación histológica o de laboratorio. El número de controles fue de 741, en este caso, mujeres sin endometriosis que pertenecían a la población general.
Tanto las pacientes como los controles fueron entrevistados en persona por mujeres entrenadas para ello y la información recogida perteneció al período anterior a la fecha de referencia. Dicha fecha fue para las pacientes, aquellas que acudieron por primera vez con los síntomas que llevaron al diagnóstico de endometriosis. La entrevista abarcó un amplio rango de preguntas variadas que incluían caracteristicas demográficas, comportamientos de estilo de vida, así como factores vitales tempranos.
Los criterios de selección tanto para las pacientes como para los controles fueron: utero intacto y al menos la presencia de un ovario. La definición se centró en endometriosis con evidencia de tejido invadido o que interfería con los procesos fisiológicos normales. 

Los llamados "factores vitales tempranos" de interés en el presente análisis fueron el uso de DES: dietilestilbestrol o el tabaquismo por parte de la madre de la participante durante el embarazo de la misma; edad de la madre en el momento del parto; características perinatales de la participante, incluyendo si era la primogénita o no, número de fetos al nacer (único, múltiple), el peso, la existencia o no de prematuridad (2 o más semanas antes de tiempo), y la alimentación regular a base de fórmulas de soja durante la infancia.

En el presente análisis, el factor de vida temprana asociado con más fuerza a la endometriosis fue la alimentación regular basada en fórmulas de soja durante la infancia. Es biológicamente posible que una exposición hormonal durante la infancia, como puede ocurrir con la fórmula de soja, aumente el riesgo de endometriosis en la edad adulta. Sobre todo, si se tiene en cuenta que la fórmula infantil de soja contiene fitoestrógenos, (predominantemente isoflavonas) que pueden ser absorbidos y digeridos por los lactantes. Los bebés pueden estar expuestos sustancialmente a estas isoflavonas, sobre todo cuando son alimentados principalmente con fórmula de soja. Estas isoflavonas son estructuralmente similares al E2 (estradiol) y pueden unirse a los receptores estrogénicos. 
Al parecer, no hay estudios en humanos anteriores al presente, que hayan evaluado la asociación entre la alimentación con fórmula infantil de soja y endometriosis. Sin embargo, el riesgo de endometriosis que observaron en relación con esta exposición a dietas ricas en fórmulas de soja está también apoyada por los resultados de otros estudios realizados en humanos que constataron una asociación entre otros factores de riesgo de endometriosis como  la menarquia temprana, menstruación de larga duración y mayor malestar menstrual a esa misma dieta. La alimentación con fórmula de soja además, se ha asociado a otras patologías hormonodependientes como los leiomiomas uterinos.
En los análisis exploratorios de este estudio, se observó que la magnitud de la asociación entre la alimentación con fórmula infantil de soja y el riesgo de endometriosis era más fuerte entre las mujeres nacidas después de mediados de la década de 1960 que en las nacidas en años anteriores. Dicha asociación, puede estar relacionada con el cambio en el componente de soja de las fórmulas disponibles comercialmente; a mediados de la década de 1960 el componente de soja pasó de ser harina de soja a proteína de soja aislada, de alta digestibilidad. 

Este estudio tuvo un pequeño número de casos y controles expuestos al Dietilestilbestrol. A pesar de ello, los datos sugieren un mayor riesgo de endometriosis con el uso del mismo por parte de la madre, durante el embarazo de la participante en el estudio. El Dietilestilbestrol es un estrógeno potente que fue prescrito en las mujeres embarazadas en los Estados Unidos para la prevención de complicaciones en el embarazo, como el aborto espontáneo, hasta 1971, que fue cuando se constató que aumentaba el riesgo de un tipo de cáncer vaginal poco común en hijas expuestas prenatalmente, además de anomalías estructurales del tracto reproductivo, así como un mayor riesgo de disfunción reproductiva, infertilidad y otras complicaciones durante el embarazo. 

Estos datos también sugirieron un mayor riesgo de endometriosis en relación con la existencia de prematuridad de 2 o incluso más semanas. Los bebés que nacen antes de tiempo no están expuestos a la oleada de estrógenos placentarios que se producen hacia el final de la gestación a término (tiempo normal) y que estimula los órganos diana fetales, incluyendo el útero y el cerebro. Este aumento de estrogenos placentarios puede estar implicado en la maduración de los órganos y parecen suprimir la actividad del eje hipotálamo-hipofisario fetal, dando como resultado bajos niveles de gonadotropinas fetales en el nacimiento. En comparación con los bebés nacidos a término, los prematuros muestran los niveles de gonadotropina superiores al nacer y una prolongada actividad del eje hipotálamo-hipofisario después del nacimiento. Por lo tanto, es posible que la falta de estimulación estrogénica fetal hacia el final de la gestación y la prolongada actividad de dicho eje después del nacimiento en bebés prematuros, puedan alterar el desarrollo reproductivo y contribuir a un mayor riesgo endometriosis en la edad adulta.


En conclusión...

Se observó que la exposición exógena, durante el período vital temprano, a través de la alimentación a base de fórmulas infantiles de soja se asoció a un mayor riesgo de endometriosis. También se constató un aumento de riesgo de dicha enfermedad con el uso de Dietilestilbestrol por parte de la madre, así como la condición de prematuridad en la paciente con endometriosis.Todo lo anteriormente descrito apoya la hipótesis de que la interrupción del desarrollo, durante el período infantil crítico y posiblemente también durante el período fetal, puedan aumentar el riesgo de endometriosis en la edad adulta.


martes, 12 de mayo de 2015

VACUNAS FRENTE AL HPV: RESULTADOS DESPUÉS DE 7 AÑOS


A primeros de este mes, la revista The Lancet Infectious Diseases ha publicado los resultados de una revisión sistemática y meta-análisis, evaluando los efectos sobre la población de los programas de vacunación frente al HPV hasta el momento actual.
Estos programas de vacunación frente al HPV se pusieron en marcha en algunos países durante el año 2007, una vez se obtuvieron las licencias. Los ensayos clínicos habían ya demostrado que estas vacunas tienen más del 90% de eficacia, en la prevención de lesiones cervicales de alto grado causadas por los serotipos 16 y 18 del virus del papiloma humano, que son responsables del 70-80% de los cánceres cervicales y de una gran cantidad de cánceres anogenitales y orofaríngeos. Es más, mostraron también una eficacia sustancial, aunque menor, frente a otros serotipos que también son oncogénicos, es decir, responsables de cáncer.
Los hallazgos más importantes de este estudio fueron la disminución de las infecciones por los serotipos 16 y 18 del HPV y verrugas anogenitales en más del 60% en chicas (menores de 20 años) cuando la vacunación femenina fue elevada (por encima del 50% de la población). Pero no solo eso, los autores también publicaron reducciones significativas en infecciones por los serotipos 31, 33 y 45 en el mismo grupo de chicas, así como en verrugas anogenitales en chicos menores de 20 años y en mujeres de 20 a 39 años de edad. Ello quiere decir que existe una evidencia clara de protección cruzada e influencia medioambiental. En aquellos países donde la tasa de vacunación fue inferior al 50% también ocurrió lo mismo, tanto en mujeres como en chicas jóvenes, aunque no se observaron ni la protección cruzada frente a otros serotipos ni la influencia medioambiental.
Sin embargo, hay que tener en cuenta, que algunos estudios incluidos en este meta-análisis eran clínicos y no estaban basados en la población (otros si lo estaban), por ello pueden carecer de representatividad. Por otro lado, estos programas de vacunación fueron desarrollados en países ricos como Australia, Nueva Zelanda o el Reino Unido, en muchos casos, programas de vacunación escolares, donde se vacunó masivamente a una gran parte de jóvenes. Esto significa que no se sabe nada al respecto en países pobres, en los que además, la carga de morbilidad asociada al HPV es la más alta.
En cualquier caso, estos resultados son muy esperanzadores, pero habrá que adjudicar una atención especial a vigilar de forma continua los programas de vacunación, para observar la tendencia y efectos sobre las enfermedades asociadas al HPV, especialmente la incidencia de cáncer a largo plazo y por supuesto, mejorar dichos programas si fuera necesario.