El transplante de útero es ya una realidad. Un año después de la realización de los nueve primeros, que han sido llevados a cabo en el marco del "Uterus transplantation trial", en la Universidad de Gotemburgo (Suecia), se presentan los resultados tras 12 meses de seguimiento.
La principal causa de esterilidad femenina que no tiene tratamiento es denominada Infertilidad Absoluta por Factor Uterino. En estos casos, o bien existe falta de útero, como ocurre en algunos síndromes como la Agenesia Mülleriana, o bien el útero no es funcional.
Recientemente se realizaron los primeros transplantes de útero de donantes vivas (la mayoría de los casos fueron las madres de las receptoras), justo después de una década de investigaciones y ensayos en animales.
De los nueve casos llevados a cabo, dos fracasaron en los 6 primeros meses: uno por infección uterina grave y otro por trombosis en los vasos uterinos; motivos por los cuales, tuvieron que ser extirpados.
Las receptoras de los transplantes, cuya media de edad fue de 28 años (27-35), habían sido cuidadosamente elegidas por un equipo multidisciplinar. La mayoría respondían al diagnóstico de Agenesia uterina congénita; solamente una había sido previamente histerectomizada debido a un cáncer de cervix.
El hallazgo principal de estos resultados después de un año de seguimiento, ha sido la ausencia de incidentes durante la recuperación postquirúrgica (incluso dentro del primer año) en todos los casos excepto en los dos anteriormente comentados. Cabe destacar que los patrones de menstruación y el flujo sanguíneo uterinos fueron normales. Además, los episodios de rechazo pudieron ser detectados mediante la ayuda de biopsias de cervix y eficazmente revertidos mediante el aumento del tratamiento inmunosupresor (glucocorticoides), durante cortos períodos de tiempo. Habrá que tener en cuenta, que un feto gestado en un útero transplantado será invariablemente expuesto al tratamiento inmunosupresor que toma la madre para evitar el temido rechazo. Sin embargo, no se han observado malformaciones congénitas en niños nacidos de madres transplantadas de otros órganos con tratamiento inmunosupresor, según estudios publicados con anterioridad.
Para concluir, los resultados del presente estudio demuestran la viabilidad y función del transplante de útero a largo plazo.
ECOGRAFÍA OBSTÉTRICA
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jueves, 16 de abril de 2015
sábado, 28 de febrero de 2015
SÍNDROME DE ROKITANSKY, ASPECTOS PSICOLÓGICOS Y CALIDAD DE VIDA
Se trata de pacientes con Amenorrea primaria (sin menstruación o regla) y sin vagina evidente. Aunque la causa exacta de esta anomalía no es del todo conocida, es probable que se deba a mutaciones del gen de la hormona antimülleriana o del gen receptor de dicha hormona.
Se estima que la incidencia de este síndrome es de aproximadamente 1 de cada 5.000 recien nacidas.
Estas mujeres presentan ausencia o bien, hipoplasia de la vagina interna y normalmente falta de útero y de las trompas de Falopio, aunque en raras ocasiones el útero puede ser normal pero carece de conducto que comunique con el exterior.
Hasta el momento actual, el tratamiento de esta anomalía consiste en dilatación progresiva para conseguir un espacio vaginal adecuado y cuando esto no es posible se recurre a la opción quirúrgica, según los casos. El objetivo es la formación y/o aumento del tamaño vaginal que permita una vida sexual normal. De hecho, la longitud vaginal ha sido frecuentemente utilizada como único parámetro para la cuantificación del éxito del tratamiento aplicado, olvidando aspectos importantes como el bienestar emocional, sexual y la calidad de vida. Porque, ha de tenerse en cuenta que muchas de estas pacientes padecen transtornos referentes a estos últimos aspectos, asociados a la pérdida de la integridad corporal y de fertilidad, y a la necesidad de someterse a la reconstrucción de una vagina artificial. Todos estos desafíos hacen mella en su identidad y autopercepción, comprometiendo su salud emocional, social y sexual.
Según uno de los últimos estudios realizados a este respecto, en el Instituto Elisabeth Garret Anderson de la Salud de la Mujer en Londres (Reino Unido) y publicado por por el American Journal de Obstetricia y Ginecología, el Síndrome de Rokitansky supone un impacto negativo en el bienestar sexual y emocional de las mujeres que lo padecen. Dicho estudio fue realizado durante un periodo de aproximadamente dos años y participaron 56 mujeres con una edad media de 21,7 años con Síndrome de Rokitansky. El objetivo principal consistió en indagar aspectos relacionados con la salud de estas mujeres en términos generales. El objetivo secundario se centró en explorar la relación existente entre la longitud vaginal y el bienestar y función psicosexual. Otros objetivos fueron la valoración de aspectos y consideraciones que se pudieran extraer de este análisis para realizar nuevos estudios a este respecto.
El diseño se realizó en base a la cumplimentación de 4 cuestionarios:
1.- Evaluación de salud en relación a la calidad de vida
2.- Screening de ansiedad y depresión
3.- Índice de función sexual femenina
4.- Cuestionario multidimensional de sexualidad
Curiosamente, estas mujeres mostraron puntuaciones superiores a la población normal en lo que se refiere a salud física. Sin embargo fueron inferiores en salud mental y aunque presentaron mayores índices de ansiedad, no se encontraron diferencias significativas con respecto a la depresión al compararlas con la población general. Los resultados sobre bienestar de la función sexual fueron pobres, indicando puntuaciones bajas en todas las subescalas. Aquellas pacientes que habían sido intervenidas de la vagina o habían usado dilatación vaginal no mostraron mejores índices en este mismo cuestionario que las que no habían sido tratadas. Sin embargo si apareció una correlación positiva entre la longitud vaginal y la subescala de satisfación sexual en el cuestionario multidimensional aunque no con la calidad de vida.
Teniendo en cuenta que el Síndrome de Rokitansky es una condición para toda la vida, es fácil comprender la cantidad de implicaciones que tiene con respecto a la identidad, sexualidad, paternidad y relaciones que comprometen el bienestar sexual y emocional.
En otros análisis recientes se concluye soprendentemente que las mujeres con este síndrome pueden alcanzar una función sexual completamente normal después de someterse a una variedad de intervenciones vaginales, sin embargo no existen en el momento actual, unos criterios de consenso y será necesario realizar más estudios, pero no es tan fácil si tenemos en cuenta que no es una patología frecuente. En relación a las técnicas quirúrgicas, el procedimiento laparoscópico de Vecchietti parece dar buenos resultados y pocas complicaciones.
La asistencia psicológica especializada en estas enfermedades y otras de índole parecida, es realmente escasa, por ello sería deseable que se desarrollaran unidades de intervención destinadas a este tipo de desórdenes congénitos que como hemos apuntado antes, son condiciones de por vida.
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