ECOGRAFÍA OBSTÉTRICA

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domingo, 21 de mayo de 2017

SUELO PÉLVICO SANO: IMPORTANCIA DEL ENTRENAMIENTO PRECOZ DESPUES DEL PARTO


El objetivo principal del estudio que presentamos en esta entrada, fue investigar si y hasta qué punto la contracción muscular del suelo pélvico provoca dolor perineal en las mujeres poco después del parto y nueve semanas después. Secundariamente se registraron que actividades de la vida diaria provocan dolor perineal poco tiempo después del parto y nueve semanas más tarde. También se investigó la influencia de la paridad (haber tenido partos anteriores), las características antropométricas del recién nacido, la medicación para el dolor y la disfunción del suelo pélvico preparto o antes del parto en la prevalencia del dolor perineal. 
Se diseñó un estudio longitudinal observacional. Las 230 pacientes del estudio fueron reclutadas los primeros 6 días después del parto en la sala de maternidad del Hospital Universitario de Amberes. Tener conocimientos adecuados de la lengua holandesa, francesa o inglesa era un requisito previo para la inclusión. El criterio de exclusión fue la presencia de catéter permanente de vejiga. Se obtuvo el consentimiento informado por escrito de todas las mujeres participantes.
El cuestionario realizado inmediatamente después del parto incluía:
la fecha de parto, las características de la madre y el recién nacido, el número de partos y embarazos. 
Las características del parto más reciente (trauma perineal, uso de analgesia epidural y método de parto) se obtuvieron a través de los registros médicos del hospital. 
Se preguntó a las participantes si alguna vez experimentaron incontinencia urinaria antes y/o durante el embarazo (sí o no). Las molestias del postparto que se valoraron consistieron en la presencia de presión abdominal durante la micción (esfuerzo), dolor durante la micción y defecación y la intensidad de este dolor (escala visual analógica (EVA) de cero a diez, cero = sin dolor, diez = el peor dolor). Las pacientes también fueron interrogadas sobre el uso de laxantes y analgésicos. Finalmente, se invitó a las mujeres a señalar la localización del dolor perineal en una imagen donde se presentó la ilustración de una vulva. 
El examen clínico fue realizado por un fisioterapeuta especializado en SUELO PELVICO. Se evaluaron las actividades con riesgo de provocar dolor: actividades de la vida diaria  y contracciones musculares del suelo pélvico. 
Además se les pidió que realizaran tres contracciones y relajaciones consecutivas. Las mujeres que no consiguieron realizar las contracciones musculares de suelo pélvico de manera correcta después de tres intentos consecutivos, recibieron instrucciones verbales sobre cómo contraer los músculos del suelo pélvico y luego fueron revaluadas. 
Todas las participantes fueron contactadas por teléfono o por correo electrónico alrededor de nueve semanas después del parto. Se preguntó si todavía experimentaban dolor perineal. Si no sentían dolor en el momento de la entrevista, se les pidió que recordaran si habían sufrido dolor perineal después de la primera parte del estudio, cuánto tiempo había durado ese dolor, dónde exactamente lo habían sentido y cuán intenso era ese dolor. También se preguntó si sentían dolor durante la micción y la defecación y durante las relaciones sexuales en ese momento, nueve semanas después del parto. 
Finalmente, se les interrogó sobre si habían realizado los ejercicios de contracción muscular del suelo pélvico tal y como se les había enseñado en la sala de maternidad y si notaban dolor perineal durante el mismo, realizado a las nueve semanas posparto. 
Inmediatamente después del parto se les aconsejó realizar al menos dos veces al día, 20 contracciones seguidas cada día. Se consideró un mínimo de 20 contracciones, al menos cuatro días a la semana como definición de  "ejercicios regulares" y correctos. 
De las 230 participantes, 199 participaron también en la segunda parte del estudio, aproximadamente nueve semanas después del parto. Ocho mujeres fueron excluidas de la segunda parte porque no fueron capaces de realizar unos ejercicios de contracción muscular del suelo pélvico inmediatamente después del parto. 
La edad media de las mujeres fue de 30,4 ± 4,4 años. 
La mayoría de las mujeres que sintieron dolor perineal lo localizaron entre el labio posterior del introito y el ano, aunque una zona más amplia (uretra, alrededor del ano, alrededor de la vagina, alrededor de los labios) también fue señalada por 100 participantes. Las mujeres primíparas y las mujeres con episiotomía o ruptura perineal sufrieron significativamente más del dolor perineal poco después del parto. Las mujeres con un peroné intacto después del parto vaginal y las mujeres que tuvieron una cesárea sufrieron significativamente menos dolor perineal como era de esperar. El uso de analgésicos no tuvo influencia significativa sobre la prevalencia del dolor.
 De las 199 mujeres que participaron en la segunda parte del estudio, 30 (14%) todavía experimentaban ocasionalmente dolor perineal en el momento del cuestionario. De ellas, 25 localizaron el dolor perineal entre el labio posterior del introito y el ano. Las 5 restantes sintieron dolor en un área más amplia (alrededor del ano). Ciento siete (51%) recordaron que habían sufrido dolor perineal días y semanas después del parto, pero no tenían dolor en momento del cuestionario de 9 semanas. 

Los resultados de este estudio indican que el entrenamiento del suelo pélvico poco después del parto, no es doloroso en la mayoría de las mujeres, incluso aunque manifiesten dolor durante las actividades de la vida diaria, micción o defecación. 

Las mujeres que experimentaron dolor refirieron que éste fue menor durante la contracción muscular del suelo pélvico que durante las actividades de la vida diaria, micción y defecación. El dolor perineal, inmediatamente después del parto fue significativamente más frecuente en las mujeres primíparas y las mujeres con trauma perineal. Ninguna de las participantes sintió ningún dolor durante la contracción muscular del suelo pélvico realizada a las nueve semanas posparto. La importancia del trauma perineal y primiparidad que tienen en el riesgo de dolor perineal ya se ha demostrado en investigaciones previas. Sin embargo la ausencia de dolor durante dicha contracción muscular no había sido previamente establecida. Investigaciones anteriores también revelaron que sentarse, caminar, la micción y el movimiento dentro y fuera de la cama podría provocar dolor perineal.
El dolor perineal del postparto puede ser provocado por lesión isquémica/reperfusión, daño nervioso y dolor derivado de las raíces nerviosas, pero también por daño muscular y edema del hueso púbico, la piel y los tejidos superficiales.  Ya se ha demostrado que el entrenamiento muscular del suelo pélvico antes y después del parto tiene éxito en la prevención y el tratamiento de la Incontinencia Urinaria cuando el entrenamiento es supervisado y continuo hasta seis meses después del parto. Se ha sugerido que todas las mujeres embarazadas y durante el postparto con o sin Incontinencia Urinaria después del parto, deberían realizar contracciones musculares del suelo pélvico.
Aunque una investigación reciente realizada en los Países Bajos reveló que menos de la mitad de las mujeres embarazadas realizaron entrenamiento prenatal y aproximadamente una de cada diez en la etapa posterior.
Y un estudio belga encontró que el 75% de las mujeres en el momento del parto se sentían insuficientemente informadas sobre el entrenamiento muscular del suelo pélvico.
La disfunción del suelo pélvico debe ser explicada porque estos problemas íntimos suponen a menudo un tabú para muchas mujeres. Por ejemplo, primero dimos una breve explicación sobre la anatomía, las funciones y las posibles disfunciones de los músculos del suelo pélvico.
En segundo lugar, se explicó cómo realizar la contracción muscular del suelo pélvico de forma verbal y con demostraciones mediante la observación visual. El entrenamiento muscular después del parto debe centrarse en la propiocepción y sentir que los propios músculos se contraen de nuevo después del parto, a pesar del dolor experimentado. Boyle y colaboradores también sugirieron que se alentara a las mujeres a continuar con el entrenamiento durante y después de cada embarazo. 
Los resultados mostraron que la micción inmediatamente después del parto provocó dolor perineal en casi la mitad de las pacientes (47%), mientras que la defecación causó dolor en sólo el 19%. Estas cifras más altas pueden deberse a la irritación de la orina en las heridas superficiales del peroné después del parto. Se observó que el dolor durante la micción había desaparecido después de aproximadamente nueve semanas. Por el contrario, la prevalencia de dolor perineal durante la defecación sólo disminuyó en un 1% y la puntuación de EVA aumentó en un punto, tal vez las mujeres se deba a los esfuerzos durante la evacuación intestinal. Además, la consistencia de las heces puede cambiar debido  a las influencias hormonales. La prevalencia de estreñimiento postparto se ha estimado en hasta un 24% a los tres meses del mismo. La Lactulosa "Duphalac" ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de estos tipos de estreñimiento. Sin embargo, también sería interesante estudiar la influencia de la actividad muscular del suelo pélvico sobre el estreñimiento y el dolor durante la defecación. Los traumatismos perineales dolorosos que persisten más allá del período inmediato del postparto también pueden tener efectos a más largo plazo, como por ejemplo sobre las relaciones sexuales dolorosas hasta 18 meses después. 
Los resultados del presente estudio también indican que las relaciones sexuales y la defecación eran las responsables del dolor perineal aproximadamente a las 9 semanas del postparto en el 30% y 18% de nuestro grupo, respectivamente. En el presente estudio, el hecho más importante fue que ninguno de las mujeres experimentó dolor perineal durante la contracción muscular del suelo pélvico. Esto podría ser debido al uso común de analgésicos prescritos de forma habitual en las salas de maternidad de los hospitales. También pudo deberse, en el presente estudio, al escaso número de fórceps realizados durante el alumbramiento. Aunque realizar entrenamiento muscular del suelo pélvico poco tiempo después del parto con fórceps parece tener más ventajas que la realización de estos ejercicios más tarde en el período del postparto tardío. 


Para concluir, el dolor perineal es muy frecuente inmediatamente después del parto durante las actividades de la vida diaria, la micción y la defecación, pero no durante la contracción muscular pélvica y si el ésta última ocurre, su intensidad es baja. 

Comenzar el entrenamiento muscular del suelo pélvico poco después del parto es posible en la mayoría de las mujeres y el miedo al dolor perineal no debe ser un obstáculo. 
Se deben realizar más investigaciones al respecto para revelar si la iniciación del entrenamiento muscular debe ser inmediato. 

Es posible reducir la prevalencia de la disfunción del suelo pélvico después del parto. 

domingo, 10 de julio de 2016

SINDROME DE GUILLAIN BARRÉ... ¿EN QUÉ CONSISTE?



El Síndrome de Guillain Barré una enfermedad aguda de tipo inmunológico, cuya denominación médica es "poliradiculopatía desmielinizante". Se presenta típicamente como una enfermedad paralizante monofásica aguda y se ha relacionado con diversos agentes infecciosos. 
A propósito de un caso ocurrido durante el embarazo, publicado recientemente en la revista Acta Escandinava de Ginecología y Obstetricia, ofrecemos en esta entrada, un breve resumen de esta enfermedad tan poco conocida.
La incidencia en la población general se estima en 0,75-2 por cada 100.000 habitantes y por supuesto, puede ocurrir durante el embarazo de igual modo, como era de esperar.
Aunque es un cuadro de aparición bastante rara, en el caso de presentarse durante la gestación, supone un alto riesgo materno, siendo necesaria la necesidad de soporte ventilatorio. Además, la tasa de mortalidad es mayor en estos casos.
Por lo general, el Síndrome de Guillain Barré (SGB) se presenta durante las semanas siguientes al padecimiento de infecciones respiratorias o gastrointestinales.
Suele comenzar con sensaciones molestas en los dedos (disestesias) y debilidad en los músculos proximales de las extremidades inferiores. Esta debilidad puede progresar durante horas o días para comenzar a afectar a los brazos, musculos del tronco, nervios craneales y músculos respiratorios. Así pues, suele comenzar como una debilidad muscular progresiva, bastante simétrica, acompañada de disminución  o ausencia de reflejos tendinosos profundos.  En más del 80% de los pacientes aparecen parestesias en manos y pies con debilidad, y en un 70% se observa disautonomía (70%), que se manifiesta como taquicardia, 
retención urinaria y fluctuación de la presión arterial. En un 66% de los pacientes aparece dolor localizado en la parte posterior y extremidades. En ocasiones puede aparecer  hipotensión, arritmia y pérdida de la sudoración.
Durante el embarazo se produce un retraso en la presentación de los síntomas que se puede explicar porque éstos, suelen ser inespecíficos al comienzo y podrían simular los cambios fisiológicos normales propios de la gestación. También puede ocurrir que se retrase el diagnóstico por el mismo motivo.
La evaluación del diagnóstico se basa tanto en los datos clínicos, como en pruebas de laboratorio y exámenes electrofisiológicos. 
Tales criterios de diagnóstico han sido determinados por el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS). 
Como se ha mencionado anteriormente, el SGB se presenta típicamente dentro de los 30 días posteriores a una infección. Se piensa que ésta desencadena una respuesta autoinmune dirigida al sistema nervioso periférico propio, en concreto, los nervios periféricos. Se ha postulado que existe un mimetismo molecular que origina la respuesta inmune anormal. 
El agente causal ha podido identificarse en dos tercios de los casos y el Campilobacter jejuni es el patógeno más comunmente asociado a esta enfermedad, seguido por Citomegalovirus. 
El tratamiento del SGB es fundamentalmente sintomático y se ha de llevar a cabo en unidades de cuidados intensivos (UCI) con un estrecho seguimiento de las vías respiratorias, funciones cardíacas y hemodinámicas. La profilaxis de posible trombosis venosa profunda (que se realiza con heparina) y la terapia física son esenciales. La indicación de plasmaféresis o la administración de la inmunoglobulina intravenosa están sobradamente aceptadas.
El manejo del SGB en la población embarazada requiere una  asistencia multidisciplinar que implique neurólogos, obstetras y anestesiólogos y por lo general, el tratamiento es igual al de la población no embarazada, aunque se presentan muchas preocupaciones, dudas y cuestiones relativas tanto a la madre como al feto, el tipo de parto y el uso de anestesia y analgesia.
La decisión del alumbramiento debe basarse principalmente en el estado de la madre y del feto, de modo que ante la posibilidad de un parto prematuro, se indicará un ciclo de corticosteroides prenatales. El SGB no es una indicación absoluta para el parto por cesárea, así pues, el tipo de parto se debe decidir de forma individual, y sobre todo, basado en indicaciones obstétricas. La anestesia se debe elegir en función del estado de la madre y será estrechamente planeada por un anestesiólogo.


martes, 12 de abril de 2016

LA CESÁREA VA EN AUMENTO


En los últimos 50-60 años la realización de cesáreas ha aumentado de forma vertiginosa por muchos y diversos motivos. La incorporación de la mujer al mundo laboral ha provocado que los embarazos se produzcan cada vez a edades más avanzadas, cuando éstas perciben que tienen una estabilidad en todos los ámbitos. Además, nos encontramos con el enorme desarrollo de las técnicas de reproducción asistida que ha ocasionado el aumento de embarazos múltiples, con fetos de bajo peso. La realización de cesárea previa es indicación de nueva cesárea, así como presentaciones de nalgas... Pero existen además otros factores personales: algunas pacientes manifiestan temor al parto y algunos obstetras deciden este procedimiento ante la más mínima duda...
El caso es que la tasa de parto por cesárea continúa en aumento, y sigue siendo motivo de preocupación. 
Aunque muchos estudios han tratado de predecir el parto por cesárea mediante el diagnóstico prenatal, como una desproporción céfalo-pélvica o presencia  de macrosomía fetal (fetos anormalmente grandes), ninguna estrategia ha demostrado ser particularmente útil en el ámbito clínico. 

El estudio norteamericano Génesis trató de evaluar el uso de una serie de características demográficas, clínicas y de ecografía para desarrollar una herramienta clave a la hora de predecir la futura realización de cesárea en aquellos casos de embarazos únicos, en pacientes nulíparas (primer parto).
Para este análisis (estudio nacional multicéntrico y prospectivo para examinar los factores predictores de cesárea) reclutaron 2.336 pacientes nulíparas  con una edad gestacional entre 39 y 40 (+/-6) semanas.  
En la exploración se realizó una evaluación clínica exhaustiva, además de una serie de ecografías detalladas. Ni las pacientes ni los médicos conocían que datos clínicos se tomarían en cuenta, en un intento de reducir el sesgo que el conocimiento de estos datos pudiera potencialmente influir.
De las 2.336 pacientes nulíparas, 491 (21%) fueron sometidas a una cesárea no planificada. Cinco parámetros fueron los mejores predictores de realización de cesárea:

1.- edad materna
2.- talla materna 
3.- el Indice de Masa Corporal
4.- el perímetro abdominal fetal  
5.- el perímetro o circunferencia cefálica fetal 

Estos cinco parámetros se pueden utilizar para determinar mejor el riesgo en general, de parto por cesárea en pacientes nulíparas a término. 
Con una puntuación  de estas características, se puede  informar mejor a las pacientes del Riesgo Individualizado de Cesárea, en períodos más tempranos de la gestación y también tardíos. 
Todo esto podría ser muy útil para la planificación de las necesidades hospitalarias, así como para las decisiones individuales de la paciente.

domingo, 14 de febrero de 2016

VIRUS ZIKA Y EMBARAZO, INFORMACIÓN DE ACTUALIDAD


De nuevo nos encontramos ante una alarma social como ocurrió hace unos meses con el virus de Ebola, pero en este caso, nos preocupa especialmente porque aunque el cuadro clínico que se produce es de tipo gripal y en general leve, sin embargo si se adquiere la infección durante el embarazo, la cosa cambia, de tal modo que algunas de las consecuencias más serias que podemos encontrarnos son las graves malformaciones fetales que se pueden producir en esos casos.
El virus Zika se aisló por vez primera en 1947 en un bosque ugandés (Africa), y se sabe que es transmitido por un mosquito de la familia Aedes, en concreto: Aedes aegypti.
El periodo de incubación del virus es de 3 a 12 días aproximadamente y de cada cinco infectados solamente uno desarrolla síntomas, que en general son leves: fiebre,     conjuntivitis, dolores musculares, exantema, artralgias...
Nada de esto hubiera llamado la atención de no ser porque el 17 de noviembre de 2015, la Organización Mundial de la Salud emite una alerta epidemiológica por el aumento de casos de microcefalia en el estado de Pernambuco al nordeste de Brasil y su posible asociación con el virus del Zika. Si lo habitual, comunicado por este país eran 10 casos de microcefalia por año, en el primer informe epidemiológico de 2016, se publica que desde comienzos de 2015 hasta esta fecha se han notificado 3.174 casos de microcefalia y alerta sobre su posible relación con la epidemia del  virus Zika.

Según las recomendaciones provisionales elaboradas por el American College of Obstetricians and Gynecolgists (Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos) y publicadas este mismo año,  los primeros casos de infección por Zika se informaron en mayo de 2015, en América del Sur y desde entonces se ha extendido por todo el continente americano. Los sitios web del organismo CDC ( Centro para el control y prevención de enfermedades) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publican y mantienen actualizada la lista de las zonas donde se ha identificado la transmisión del virus Zika. 
Con respecto a la cuestión que más nos interesa aquí, no se sabe si las mujeres embarazadas están en mayor riesgo de infección que las mujeres no embarazadas.
Lo que parece estar claro es que el virus Zika adquirido  durante el embarazo se ha asociado con defectos congénitos, específicamente microcefalia significativa. La transmisión de virus Zika en el feto se ha constatado en los tres trimestres; de modo que en ARN del virus se ha detectado en el tejido fetal de abortos tempranos, líquido amniótico, recién nacidos a término y en la placenta. Sin embargo, desconocemos la mayoría de los datos del virus Zika en el embarazo, entre los que se incluyen la incidencia de la infección por el virus Zika entre las mujeres embarazadas en las zonas endémicas, la tasa de transmisión vertical (de madre a hijo) y la velocidad con la que los fetos infectados manifiestan complicaciones tales como microcefalia o muerte. La ausencia de esta información importante hace que la toma de decisiones como por ejemplo: viajar a zonas endémicas o diagnosticar la infección materna, sea difícil. Actualmente, no existe una vacuna o tratamiento para esta infección.

GUÍAS DE PREVENCIÓN.-

En términos generales:


1º.- Evitar la exposición es la mejor prevención. Las mujeres embarazadas deben evitar/retrasar los viajes a las zonas endémicas, donde los brotes Zika están produciéndose, siempre que sea posible. Las mujeres que están pensando quedarse embarazadas o que crean que pueden estarlo, también deben evitarlo. 
2º.- Visitar los sitios web de CDC y OPS para las consultar actualizaciones sobre los países afectados.
3º.- Cuando se viaja a zonas donde se ha publicado infección por virus Zika, se han de tomar todas las precauciones necesarias para evitar las picaduras de mosquitos, como repelente de insectos, cubrir la piel expuesta, permanecer en áreas con aire acondicionado  y  aplicar permetrina a la ropa.
Los repelentes de insectos, incluyendo aquellos con DEET (N-dietil-meta-toluamida) y permetrina pueden ser utilizados con seguridad durante el embarazo.
Estas medidas de protección deben ser realizadas tanto de día como de noche, si tenemos en cuenta que el mosquito Aedes aegypti pica principalmente durante el día, así como al anochecer y amanecer. 

Tratamiento de mujeres con antecedentes de haber viajado a un área endémica de virus Zika

Los ginecólogos, así como otros sanitarios deben preguntar a todas las mujeres embarazadas sobre los viajes recientes que hayan podido realizar, sobre todo a zonas infectadas. Las mujeres que viajaron durante el embarazo a una zona endémica del virus Zika deberán ser evaluadas, puesto que es realmente importante diagnosticar e identificar los fetos afectados para permitir la ayuda y consejo apropiados a las pacientes.
 Según estas guías americanas, la interrupción del embarazo o bien, el parto en un centro apto para ello podría estar estar justificada en el contexto de los resultados de las pruebas, la edad gestacional, y la gravedad de los hallazgos ecográficos.
El estudio de las mujeres que han estado expuestas al virus Zika variará en función de si se manifiestan o no los síntomas y la sincronización de los mismos; sin embargo, la valoración del feto en busca de infecciones y/o anomalías debe realizarse independientemente de los síntomas maternos o resultados de las pruebas.

Tratamiento de mujeres con síntomas clínicos de infección por virus Zika dentro de las dos semanas después del viaje zonas endémicas

Estas mujeres deberán hacerse la prueba para detectar la infección del virus Zika. El estudio comienza con el análisis de  sangre materna usando la prueba de la reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa de suero (RT-PCR). Una PCR positiva en estas pacientes se considera diagnóstico positivo de infección por el virus Zika.  Las pruebas de RT-PCR en suero materno sólo serán positivas durante un breve período, cuando la persona infectada tiene viremia (virus en la sangre), y que va de 3 a 7 días desde el inicio de los síntomas. La Inmunoglobulina M (IgM) y los anticuerpos neutralizantes también pueden evaluarse para diagnosticar la infección por el virus Zika en sangre, 4 días después del inicio de la enfermedad. 
El estudio fetal como se describe a continuación debe llevarse a cabo en todas las mujeres expuestas con síntomas, independientemente de los resultados de las pruebas maternas, porque dada la limitada ventana aparente de viremia, si la prueba es negativa no se puede descartar la infección materna o fetal.

Evaluación de las mujeres sin síntomas durante o dentro de las dos semanas de viaje

Los análisis habituales de estudio de infección materna por virus Zika no están indicados en este grupo; sólo se recomendarían en embarazadas con alteraciones en la ecografía.

Evaluación fetal

Se recomiendan ecografías seriadas en casos de evidencia de infección materna, en caso contrario se pueden hacer cada 3 o 4 semanas.
Los estudios ecográficos deben centrarse en la aparición de hallazgos tales como calcificaciones intracraneales y microcefalia, ya que esas  son las anomalías que se han publicado con mayor frecuencia en los embarazos afectos.
Estas ecografías seriadas se recomiendan en el contexto de una infección materna y deben ser consideradas incluso en aquellos casos en los que solamente se ha constatado exposición al virus, porque la historia natural de la infección por el virus Zika en el útero no se conoce, y las manifestaciones clínicas son inciertas. Por lo tanto, una ecografía puede ser tranquilizadora, particularmente si realiza cercana al momento de la infección, aunque no  impide que más tarde exista una cierta preocupación, ya que se han descrito casos positivos de manera retardada.
Cuando la imagen hace sospechar de infección fetal, se considera la realización de una amniocentesis para la detección del virus Zika de líquido amniótico. Si bien se supone que la carga viral en el líquido amniótico es similar a la de suero materno, esto no es cierto. Tampoco se sabe cuánto tiempo después de que una mujer embarazada se infecte, puede transmitir el virus al feto o durante cuánto tiempo habrá líquido amniótico PCR positivo.

Otras consideraciones


Aunque se ha constatado la presencia de Zika en la leche materna, solamente se ha observado en cantidades muy pequeñas y es poco probable que sea perjudicial para el recién nacido. No se conoce infección a través de la vía oral.
Los beneficios de la lactancia materna pueden ser mayores que los posibles riesgos neonatales. Por lo tanto, la recomendación es que las mujeres deben continuar con la lactancia.






martes, 19 de enero de 2016

QUÉ DEBO SABER SOBRE DIABETES Y EMBARAZO: parte I



La Diabetes es un conjunto de enfermedades o transtornos de tipo metabólico cuya característica fundamental es un nivel de glucosa en sangre anormalmente elevado, de manera crónica o permanente. Se asocian invariablemente, a un déficit de mayor o menor de Insulina (hormona pancreática), y podremos diferenciar dos grandes grupos: Diabetes Pregestacionales, en el que incluiremos a las mujeres que ya eran diabéticas antes del inicio del embarazo (tipo 1 ó tipo 2) y  Diabetes Gestacional que precisamente aparece (o bien, se hace evidente) durante el embarazo y puede desaparecer o no una vez finalizado el mismo. Hay que tener en cuenta que el embarazo supone una sobrecarga metabólica importante y se pueden poner de manifiesto patologías previamente no conocidas para la paciente.
En cualquier caso es la enfermedad médica que nos encontramos con mayor frecuencia durante el embarazo y si no está convenientemente controlada, las repercusiones negativas tanto para el niño como para la madre pueden ser graves. Por todo ello hemos querido publicar este artículo y así aumentar la información a este respecto. Aproximadamente el 10% de las diabéticas embarazadas son pregestacionales y el 90%, gestacionales.
En la primera mitad de la gestación el metabolismo aumenta las reservas orgánicas que posteriormente serán consumidas en la segunda mitad, que es cuando aumenta la demanda por el rápido crecimiento fetal. Es precisamente en este período cuando aparecen las dificultades, porque se produce un incremento de las hormonas hiperglucemiantes (cortisol, progesterona, lactógeno placentario...) que provocan un aumento de resistencia a la Insulina...De manera que el embarazo en sí es diabetógeno en todos los casos pero solo supondrá un riesgo en las mujeres previamente diabéticas o en aquellas que desarrollen Diabetes Gestacional.
Una identificación precoz, con la consiguiente intervención (en el casos de Diabetes Gestacional) o bien, un estrecho control en casos de diabéticas previas serán enormemente beneficiosas tanto para la madre como para el futuro recien nacido, por ello habrá que identificar los factores de riesgo y realizar los tests diagnósticos pertinentes.
Un factor de riesgo es toda circunstancia o situación que aumenta las probabilidades de una persona de contraer una enfermedad, pues bien, los factores de riesgo de Diabetes Gestacional son: 
- Historia familiar
- Historia personal (intolerancia a hidratos de carbono...)
- Obesidad
- Edad mayor de 30 años
- Macrosomía propia (la propia gestante haber nacido con exceso de tamaño)
- Antecedentes Obstétricos desfavorables o en la gestación actual: abortos, malformaciones, feto muerto sin causa, macrosomía, hidramnios, preeclampsia, pielonefritis.
Los tests diagnósticos utilizados en España y otros países desde hace más de 20 años han sido incluidos en la llamada estrategia "de 2 pasos" y suelen realizarse en el período comprendido entre las semanas 24 y 28, exceptuando aquellos casos en los cuales por el riesgo que presentan se realiza en el primer trimestre.- Primero: Test de O´Sullivan.- Ingesta de 50 gramos de glucosa y a la hora se valora el nivel de glucosa en sangre, y si está igual o por encima de 140 mg/dl pasamos al Segundo: Sobrecarga oral de glucosa de 100 gramos, determinando primero la glucemia basal, y posteriormente a la hora, dos y tres horas.
En cualquier caso, cuando en dos ocasiones se observe una glucemia basal superior a 126 mg/dl o bien, una glucemia casual mayor de 200 mg/dl, estaríamos ante una Diabetes Gestacional sin necesidad de realizar los tests anteriormente comentados.
Y nos preguntaremos... ¿Por qué no realizar los tests en el primer trimestre? bien, por un lado sería más conveniente ya que adelantaríamos el control y tratamiento y evitaríamos, ó en todo caso, reduciríamos los efectos adversos sobre la madre y el feto, pero por otro lado, la capacidad de detectar la enfermedad es mayor más adelante, porque el efecto diabetógeno aumenta con la edad gestacional...
En caso de realizar los tests de cribado en el primer trimestre en aquellas situaciones de riesgo, variarán las cifras anteriormente mencionadas tanto para el test de O´Sullivan como para el test de sobrecarga.
En próximas entradas informaremos sobre control metabólico, tratamiento y repercusiones.











martes, 1 de diciembre de 2015

INFORMACIÓN DE ACTUALIDAD SOBRE LA VACUNA DE LA TOSFERINA EN EL EMBARAZO




La Tosferina es una patología que teníamos practicamente olvidada en nuestro país gracias a la gran cobertura vacunal, sin embargo ha causado recientemente una importante alarma social a raiz de dos casos comunicados en lactantes, con resultado de muerte.

Se trata de una enfermedad infecto-contagiosa causada por una bacteria llamada Bordetella Pertussis; sólo se encuentra en humanos y tiene dos etapas o fases: la primera es la infección o colonización del microorganismo de las células del aparato respiratorio, y allí se multiplica, después se desarrolla la enfermedad propiamente dicha, que se produce por la secrección de toxinas por parte de la bacteria y que originan los síntomas de la tosferina. El nombre de esta patología se refiere a los ruidos respiratorios que se producen entre los ataques de tos y que se asemejan a los producidos por las fieras cuando rugen.

Debemos tener en cuenta que existen otros microorganismos que pueden producir cuadros clínicos similares aunque, en general, más leves. Forman parte del llamado Síndrome Pertusoide y está causado por otras bacterias y virus. 

La Organización Mundial de la Salud estima que en 2008 hubo alrededor de 16 millones de casos y 195.000 muertes por tosferina en el mundo, pero más del 95% correspondió a países en desarrollo que son más pobres y tienen menos medios. La tosferina ocupa el quinto lugar como causa de muerte en los niños menores de 5 años por enfermedades que pueden ser prevenidas, después de las infecciones neumocócicas, el sarampión, la gastroenteritis por Rotavirus y las infecciones por Haemophilus influenzae tipo b, y representa un 11% del total. 
Por lo tanto, se puede deducir de todo esto que la tosferina continúa siendo un problema de salud pública y es una enfermedad que sigue existiendo en los países desarrollados, con aparición de epidemias cada 2-5 años, aunque su incidencia ha disminuido considerablemente gracias a la vacunación sistemática de los lactantes y preescolares. Ultimamente se han observado epidemias de tosferina en países que han mantenido altas coberturas vacunales, como los Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón, Bélgica, Holanda, Noruega, el Reino Unido, Alemania y Eslovenia. Un ejemplo reciente es el de California, que en 2010 vivió un brote en el que se comunicaron unos 9.000 casos, una cifra similar a la de 1947, que fue el último observado de la era prevacunal (antes de la existencia de vacunas); en 2014, pasados 4 años, se declararon unos 10.000 casos: esto pone de manifiesto la reemergencia de la tosferina en 2 picos epidémicos con un intervalo de 4 años. La tosferina debe ser considerada en estos momentos, como una enfermedad reemergente. La vacunación es la medida preventiva más eficaz para el control de la enfermedad, pero tanto la inmunidad natural producida por la propia patología como artificial adquirida gracias a la vacuna disminuyen con el tiempo, por lo que la protección que ofrecen no es duradera.
Existen dos tipos de vacunas: acelulares y celulares. Las primeras son más completas porque evitan las dos fases, pero las acelulares, a diferencia de las primeras que se autorizaron, sólo previenen la enfermedad y no  actuan cuando la infección ya está presente, por ello son menos efectivas. Todo lo anterior parece que ha sido una de las causas de la reactivación de la tosferina en algunos paises. Por estos motivos, los calendarios vacunales deben ser mejorados. 

Uno de los casos graves aparecidos recientemente ha ocurrido en nuestro país, concretamente en el Hospital Materno-Infantil de Málaga, donde muere un recién nacido de 15 días por causa de la tosferina. Este caso y otros similares se deben a que la inmunización se retrasa hasta después del período neonatal, lo que deja los lactantes menores de 6 meses con poca o ninguna protección. 
La vacunación materna durante el embarazo aborda este vacío, y se recomienda cuando una madre o un lactante tienen un riesgo significativo de enfermedad para los que una vacuna  sería segura y eficaz. Dicha vacunación tiene una doble finalidad: en primer lugar, evitar que la mujer adquiera la tosferina y contagie al neonato o al lactante (estrategia del nido), y en segundo lugar lograr la transmisión pasiva transplacentaria de anticuerpos al feto, que lo protegerán hasta que inicie la primovacunación a los 2 meses de edad. Se trata de una forma de inmunización que ofrece una doble protección, a la madre y al recién nacido (protección directa e indirecta).
Desde el año 2011 se viene recomendando esta práctica por parte del Centro para el Control y Prevención de enfermedades (CDC) de USA y otros organismos sanitarios.
Se debe realizar a partir de la semana 20 (mejor entre la semana  27 y 36 de gestación).
Es importante destacar que se ha recomendado la vacunación en cada embarazo con independencia del tiempo transcurrido desde el embarazo anterior  ya que los anticuerpos maternos descienden de manera importante al año de la vacunación.
En España se puso en marcha esta estrategia a partir de enero de 2014, primero en Cataluña y a partir  del verano de ese mismo año en Asturias. Posteriormente, ya en 2015, otras comunidades autónomas han empezado a incluirla en su calendario vacunal.
Algunos estudios publicados en los últimos 2 años en Inglaterra han demostrado la alta efectividad del programa de vacunación de la embarazada para evitar la tosferina en el lactante menor de 3 meses, con cifras entre el 90-93%, cuando la vacuna se administra al menos 7 días antes del parto, y también han comprobado la seguridad de la vacunación, demostrando que no existen evidencias de un aumento de riesgo de efectos adversos ni para la madre ni para el feto. 
El CDC que antes hemos nombrado, además de recomendar la vacunación de la embarazada, insiste en combinarla con la estrategia del nido, vacunando a las personas que vayan a convivir con el lactante, al menos 2 semanas antes de que nazca el futuro bebé.





jueves, 12 de marzo de 2015

Glaucoma y Embarazo






El día 12 de Marzo está dedicado a todas aquellas personas que padecen Glaucoma. Desde este blog queremos contribuir a mejorar el manejo de esta enfermedad desde nuestra especialidad. Creemos que es realmente útil transmitir las últimas consideraciones con respecto al tratamiento del glaucoma en mujeres embarazadas publicadas en la revista norteamericana Current Opinion of Ophtalmology en el 2014. 
El glaucoma es una importante causa de ceguera irreversible en todo el mundo y aunque es más frecuente a partir de la cuarta década de la vida, es una patología que se puede presentar, y de hecho lo hace, mucho antes. De este modo, nos vamos a encontrar con no pocos casos de mujeres gestantes, en tratamiento para el glaucoma, y debemos conocer el manejo y las pautas más adecuadas en cada caso.
Cuando hablamos de glaucoma, no nos ceñimos a una sola enfermedad, pues son, en realidad, un grupo de enfermedades y no un proceso patológico único que tienen como denominador común, el daño en la cabeza del nervio óptico. Dicho daño estructural se asocia con la pérdida progresiva del campo visual que acabará en muchas ocasiones, en última instancia, si se deja evolucionar sin tratamiento, en ceguera irreversible. Uno de los factores de riesgo más importantes del glaucoma (aunque no es el único) es la elevada presión intraocular y practicamente el único que podemos modificar mediante los tratamientos hipotensores tópicos (colirios). La retirada del tratamiento en mujeres durante el embarazo y la lactancia es un reto por muchas razones. Dadas las restricciones éticas y legales relacionadas con los ensayos clínicos en este grupo de pacientes, los datos científicos son escasos, y proceden mayoritariamente de la publicación de casos clínicos aislados o de estudios en animales de experimentación.
El tratamiento del glaucoma durante el embarazo ha sido uno de los "trending topic" de congresos y reuniones de oftalmólogos que se dedican al glaucoma en los últimos años.
Según este artículo, las cuatro claves a tener en cuenta en mujeres en edad de gestar y con glaucoma son:
1.- La presión intraocular suele disminuir durante el embarazo en mujeres sanas debido al influjo hormonal, sin embargo se han publicado casos de incremento de presión intraocular en mujeres con glaucoma previo.
2.- El asesoramiento preconcepcional en mujeres en edad de gestar es fundamental para partir de una situación basal óptima.
3.- El mayor riesgo del tratamiento del glaucoma tendrá lugar durante el primer trimestre de embarazo que es cuando tiene lugar la organogénesis del embrión.
4.- La terapia médica para el glaucoma debe ser seleccionada en función de las directrices de la FDA (agencia norteamericana de alimentación y medicamentos).

Antes de nada, cabe destacar que en presencia de una presión intraocular incontrolada y sobre todo, en el contexto de una enfermedad avanzada, el tratamiento con láser, o incluso la cirugía deberían ser realizados antes del posible embarazo; de este modo evitaremos los riesgos derivados de la medicación o la toxicidad de la anestesia, en caso de tener que operar durante la gestación.

La FDA ha clasificado la medicación para el glaucoma en términos de seguridad durante el embarazo, en varias categorías:
La categoría A no existe, de momento, para la medicación antiglaucomatosa, ya que se requieren estudios en humanos en los que se demuestre seguridad.
La categoría B significa presumiblemente seguridad, basandose en estudios con animales. Dentro de esta se encuentran la brimonidina y la dipivefrina.
La categoría C se aplica para medicaciones que han mostrado efectos adversos en estudios con animales pero no ha datos disponibles en estudios humanos. Dentro de esta se encuentran los betabloqueantes, los análogos de las prostaglandinas, los inhibidores tópicos y orales de la anhidrasa carbónica y los parasimpáticomiméticos.
La categoría D incluye aquellas medicaciones que se consideran inseguras y han demostrado riesgo para el feto en estudios con humanos.
La categoría X incluye medicación altamente insegura, con evidencias demostradas de malformaciones de nacimento en humanos.
Ningún fármaco destinado al tratamiento del glaucoma se considera dentro de estas dos últimas categorías.

Betabloqueantes
Atraviesan la placenta y pueden ocasionar bradicardia y arritmia fetales. Se ha publicado un caso de apnea en un recién nacido. Sin embargo, muchos especialistas se decantan por estos fármacos, pues llevan mucho tiempo usándose y por ello la experiencia es amplia. Tampoco se han descrito efectos secundarios importantes derivados de su uso. Se pueden utilizar a dosis bajas y con menor frecuencia: timolol 0,1% gel una vez al día. La concentración de estos fármacos en leche materna es controvertida; pues hay estudios que dicen que es alta y otros que no... Habrá que poner especial atención en aquellos casos de niños con algún tipo de enfermedad cardiovascular.

Alfa 2 agonistas
Es de primera línea durante el embarazo porque es bien tolerado, sin embargo habrá de ser suspendido en el período cercano al parto; pues es bien conocido que causa depresión en el sistema nervioso central del recién nacido y apnea, ya que atraviesa la barrera hematoencefálica. Se secreta también por la leche materna, por lo tanto debe ser evitado durante ese tiempo.

Inhibidores de la Anhidrasa Carbónica
Se han publicado casos de Teratoma sacrocoxígeo y Acidosis tubular renal transitoria en neonatos cuyas madres habían sido tratadas con acetazolamida oral durante el embarazo. Sin embargo, se han publicado otros estudios en los que no se observaron efectos adversos. Los niveles en plasma de neonatos expuestos a través de la leche materna parecen ser bajos. Por ello, la Academia Americana de Pediatría ha aprovado su uso durante la lactancia, aunque con control riguroso.

Agentes colinérgicos
Este tipo de medicación no suele ser usada de forma generalizada hoy en día, y menos por pacientes jóvenes. No se ha observado efectos secundarios, tras el uso de los mismos durante los cuatro primeros meses de gestación, pero han de ser evitados durante la lactancia, ya que se han publicado casos de hipertermia, nerviosismo y convulsiones en neonatos.

Los análogos de las prostaglandinas
Atraviesan la barrera placentaria y es sabido que pueden producir contracciones uterinas, pudiendo provocar el parto o producir abortos. Aunque se han publicado casos de malformaciones tras el uso de prostaglandinas vaginales y orales, no se han observado alteraciones con el latanoprost (análogo de las prostaglandinas en colirio). en cualquier caso, deben ser evitados durante todas las fases del embarazo y pueden ser una alternativa razonable durante la lactancia.

Formas de administración de la medicación
Para minimizar los efectos secundarios de estos medicamentos en colirios tenemos alguns "trucos" muy eficaces:
- Muchos fármacos están disponibles en concentraciones más bajas, sin que haya diferencias en la eficacia.
- Cambio en la frecuencia de administración (una vez al día)
- La absorción sistémica puede ser minimizada mediante técnicas de oclusión de del conducto naso-lagrimal con la simple presión en esa zona de un dedo o bien, cerrando los párpados.
- El uso de tapones temporales para los puntos lagrimales puede ser otra opción.

Tratamientos con láser
La trabeculoplastia láser es una alternativa muy razonable a las medicaciones previamente mencionadas, ya sea antes o durante la gestación. Tiene como inconvenientes que no es una solución potente para reducir la presión intraocular de forma drástica y rápida; es además poco eficaz en algunos tipos de glaucoma juvenil y formas refractarias.

Tratamiento quirúrgico
El tratamiento quirúrgico es la mejor alternativa cuando la enfermedad progresa, la presión intraocular no está adecuadamente controlada con fármacos y/o láser.
Sin embargo, una intervención quirúrgica de glaucoma durante el embarazo supone un reto por sus implicaciones anestésicas, posturales (decúbito supino/ boca arriba), uso de antimetabolitos y tratamiento tras la cirugía.
La anestesia general conlleva riesgo tanto para la madre como para el feto: hipoxemia y asfixia causadas por disminución en el flujo intrauterino, hipotensión materna, depresión cardiovascular o del sistema nervioso central del feto por el paso placentario de los fármacos anestésicos, exposición a potenciales teratógenos, riesgo de parto prematuro...
La mayoría de las intervenciones de glaucoma se realizan con anestesia local, y la droga de elección es la lidocaina ya que con otras como la bupivacaina se ha observado bradicardia fetal.
En general, lo mejor es realizarla después del primer trimestre, aunque durante el segundo o tercer trimestre será más comprometido para la madre, ya que al estar en decúbito supino, se puede inducir una hipotension profunda por compresión de la aorta y/o cava por un útero grávido de gran tamaño.
El tratamiento postquirúrgico podrá ser eritromicina (categoría B) y corticoides en colirio.

En conclusión, el tratamiento del glaucoma durante el embarazo requiere un cuidadoso seguimiento, una valoración de la severidad del glaucoma y un adecuado conocimiento del perfil de seguridad de las distintas posibilidades de tratamiento. Lo ideal sería realizar una planificación preconcepcional. En algunos casos no será necesario tratamiento dada la bajada de presión típica del embarazo, y en otros será al contrario, teniendo que valorar exhaustivamente las pautas indicadas por los protocolos aprobados en los distintos países.
En cualquier caso requiere de un enfoque multidisciplinar: oftalmólogos, obstetras y perinatólogos.













domingo, 22 de febrero de 2015

La Ecografía Obstétrica: guía de ayuda para comprender mejor ( PARTE 1)

La Ecografía Obstétrica es una prueba diagnóstica, que mucho más allá de proporcionar unas imágenes maravillosas a tiempo real, se ha convertido en una poderosa herramienta de diagnóstico y en esto último reside la verdadera importancia de la misma.
Hace cuatro décadas, las imágenes ecográficas solo respondían a preguntas básicas como: ¿Hay embarazo?, ¿está vivo el feto?, ¿Es una gestación única o múltiple?, ¿Cual es la edad gestacional?, ¿Dónde se localiza la placenta?
Como imaginar que llegaría un día en que la ecografía sería utilizada para responder a preguntas como la manifestación de defectos anatómicos tales como el labio y paldar hendidos o incluso sugerir la presencia de una alteración cromosómica.
Los aparatos de ecografía utilizan ondas sonoras de alta frecuencia (de 3,5 a 7,0 megahercios que es igual a 3,5-7.000.000 ciclos por segundo), emitidos desde un transductor o sonda que se coloca en contacto con la piel o mucosas, utilizando un gel que favorezca la transmisión de dichas ondas ultrasónicas. Las imágenes que se obtienen son el resultado de la reflexión de dichas ondas que al chocar contra los diferentes tejidos, vuelven a ser recogidas por el transductor o sonda. La información que se obtiene de las diferentes reflexiones de las ondas se procesan y de este modo se recomponen para formar una imagen que observaremos en el monitor. De este modo, podremos analizar desde el latido cardíaco fetal a la existencia de posibles malformaciones y mediremos, con bastante precisión, diferentes parámetros en las imágenes mostradas en la pantalla. Es precisamente esta medición, la piedra angular en la evaluación de la edad gestacional, el tamaño y el creciemiento del feto.
Uno de los requisitos necesarios cuando se va a realizar una exploración abdominal en caso de embarazo temprano, es que la vejiga esté llena. El gel conductor no mancha pero puede notarse frio y humedo. En absoluto se sienten las ondas de ultrasonido.
En el momento actual, la ecografía se considera como una técnica diagnóstica segura, no invasiva, precisa y rentable. Es una herramienta obstétrica indispensable y desempeña un papel importante en el cuidado de todas las mujeres embarazadas.

UTILIDAD DE LA ECOGRAFÍA OBSTÉTRICA


1.- Diagnóstico y confirmación de embarazo precoz.


Podremos observar el saco gestacional después de cuatro semanas y media de gestación y el saco vitelino después de cinco semanas. Podremos comenzar a medir el embrión con cinco semanas y media.
Mediante la ecografía, confirmaremos que el embarazo se está desarrollando correctamente dentro de la cavidad uterina.


2.- Sangrado vaginal en el embarazo temprano.


Puede suceder que en los primeros momentos del embarazo, se produzcan sangrados de origen vaginal. Mediante la ecografía diagnosticaremos si el feto sigue vivo. A partir de la sexta semana es posible dectectar el latido cardíaco, la presencia de dicho latido es crucial porque la probabilidad de que el embarazo siga adelante es superior al 95%. En caso de aborto podremos igualmente observar el saco gestacional deformado, ausencia de latido o ausencia de polos fetales.
La ecografía es también fundamental en el diagnóstico precoz de embarazo ectópico o molar.
Sabemos que la frecuencia cardíaca fetal es variable a lo largo del embarazo. Por ejemplo, a las seis semanas es de entre 90 a 100 latidos por minuto, pero a las nueve semanas es de 140 a 170. Si mediante ecografía observamos una frecuencia inferior a 90 latidos por minuto, en un embrion de ocho semanas, es decir, bradicardia, el riesgo de aborto es elevado.
Si en ecografía nos encontramos ante un embrión de 7 mm, en el que no se puede demostrar que exista latido cardíaco, debemos repetir la ecografía a los 7-10 días para confirmar la existencia de aborto retenido o no, ya que no todas las mujeres ovulan en torno al día 14.

3.- Edad gestacional y tamaño fetal.


La medidas corporales reflejan la edad gestacional del feto, sobre todo en los primeros momentos. En aquellas pacientes con períodos mestruales irregulares, dichas mediciones deben hacerse lo más pronto posible para establecer una data correcta. Sin embargo, la biometría fetal en el último trimestre de gestación, permitirá evaluar el tamaño y ritmo de crecimiento del feto y será fundamental en el diagnóstico y manejo del retraso de crecimiento intrauterino (CIR).



BIOMETRÍA FETAL


* Longitud craneo-caudal

Se puede hacer entre la semana 7 a la 13 y nos da una estimación muy precisa de la edad gestacional. Este dato debe tomarse como punto de referencia para todo el embarazo y no modificarlo aunque el ritmo de crecimiento varíe con respecto a la normalidad.
* Diámetro biparietal
Es la longitud que hay entre los dos huesos parietales y se mide a partir de la semana 13. En esta fecha suele ser de 2,4 cm y de 9,5 cm cuando el feto está a término.
* Longitud del fémur
El fémur es el hueso más largo del cuerpo y refleja su crecimiento longitudinal. En la semana 14 suele ser de 1,5 cm y de 7,8 cm cuando está a término.
* Circunferencia abdominal
La medida más importante para valorar al final del embarazo. Es un reflejo más preciso de tamaño y peso fetal que de la edad gestacional. Las mediciones en serie son útiles en la vigilancia del crecimiento del feto.
* Otras medidas significativas
Es posible también calcular el peso del feto con gran precisión, utilizando ecuaciones polinómicas que contienen el diámetro biparietal, la longitud del fémur, y la circunferencia abdominal, a través de modernos softwares informáticos que incluyen gráficas. Por ejemplo, un diámetro biparietal de 9 cm y una circunferencia abdominal de 30 cm nos darán una estimación del peso fetal de 2,85 kg. 

4.- Malformación fetales.



Muchas anormalidades estructurales en el feto pueden ser diagnosticadas de forma fiable mediante ecografía. Normalmente se pueden ver antes de las 20 semanas. Los ejemplos más comunes incluyen hidrocefalia, anencefalia, mielomeningocele, acondroplasia o enanismo, espina bífida, onfalocele, gastrosquisis, atresia duodenal e hidropesía fetal. Con aparatos de ecografía más modernos o de última generación también se pueden diagnosticar malformaciones tales como el labio leporino y/o paladar hendido. Además las anomalías cardíacas congénitas se diagnostican con mayor facilidad y en una edad gestacional más precoz que con ecógrafos más antiguos.
En el Primer trimestre de gestación los marcadores ecográficos menores o no malformativos o "blandos" para las anormalidades cromosómicas son:  la ausencia de hueso nasal fetal y  el aumento de la translucencia nucal (en el área de la parte posterior del cuello). Hoy en día son de uso común para permitir la detección de fetos con síndrome de Down.
La ecografía también puede ayudar a otros procedimientos en diagnóstico prenatal, como la amniocentesis, muestra de vellosidades coriónicas, cordocentesis (muestra de sangre umbilical percutánea) y en la terapia fetal.


5.- Localización placentaria.


La ecografía se ha convertido en una herramienta indispensable en la localización de la placenta y en la determinación de sus bordes inferiores, posibilitando así el diagnóstico de existencia o no de placenta previa. También se podrán estudiar otras anormalidades de la placenta en enfermedades como la diabetes, hidropesía fetal, isoinmunización Rh y retraso del crecimiento intrauterino grave.

6. Los embarazos múltiples.


En esta situación, la ecografía es muy valiosa para determinar el número de fetos, las presentaciones fetales, la existencia de retraso de crecimiento intrauterino, anomalías fetales, la posible existencia de placenta previa, y cualquier sospecha de transfusión de gemelo a gemelo.

7. El hidramnios y oligohidramnios.


El exceso o por el contrario, la escasez de líquido amniótico puede ser claramente diagnosticada mediante ecografía. En ambos casos se pueden producir efectos adversos en el feto. Es por ello que en estas situaciones se debe realizar un examen ecográfico cuidadoso descartando la existencia de crecimiento intrauterino retardado y malformaciones congénitas tales como atresia intestinal, hidropesía fetal o displasia renal. 

8. Otros aspectos importantes.


La ecografía es de gran valor en otras situaciones en el marco de la Obstetricia, tales como:
a) la confirmación de muerte intrauterina.
b) la confirmación de la presentación fetal en casos inciertos.
c) la evaluación de los movimientos fetales, el tono y la respiración en el perfil biofísico.
d) el diagnóstico de anormalidades uterinas y de la pelvis durante el embarazo por ejemplo, fibromiomas o quistesováricos.
Con sondas especialmente diseñadas como la endocavitaria o endovaginal, realizaremos la ecografía con dicha sonda colocada en el interior de la vagina de la paciente. Este método por lo general proporciona mejores imágenes (y por lo tanto más información) en pacientes obesas y en las primeras etapas del embarazo. El hecho de que dichas imágenes sean mejores, se debe a la proximidad del cabezal de exploración con el útero y a la mayor frecuencia utilizada en la matriz del transductor o sonda que resulta en un mayor poder de resolución. 
La sonda endocavitaria o endovaginal es indispensable en el diagnóstico precoz de los embarazos ectópicos. Un número cada vez mayor de anomalías fetales también están siendo diagnosticadas en el primer trimestre usando la exploración vaginal. Estas exploraciones transvaginales también son útiles en el segundo trimestre para el diagnóstico de anomalías congénitas.